Verdades Eternas
  2do. Comunicado a Iglesias AD de Vzla
 

 

Circular Nº 2
Del Presidente de la Federación Concilio General de las Asamblea de Dios de Venezuela
.

ESTUVE EN UN ENCUENTRO

El Ejecutivo había aprobado ir a un encuentro. Llegó la fecha fijada para tal fin, y yo asistí.

Pero mi primera experiencia relacionada con algo parecido la tuve antes de ir al lugar en que se celebraría, cuando en una actividad nos encontrábamos escuchando un tema sobre el general sirio que era leproso (Naamán). Mientras escuchaba el tema el Señor me dijo: “Te estoy enviando así como envié a Ezequiel en visión al templo de Jerusalén para que viera lo que los sacerdotes hacían” (Ez. Cap.8). También me dijo que entresacara lo precioso de lo vil (Jer.15:19).

Como ya lo dije en la primera Circular , asistí a la Primera Cumbre Latinoamericana celebrada en Lima, Perú, donde tuve la oportunidad de hacer mención sobre un libro publicado por Editorial Vida titulado “Viendo Lo Invisible”, en el que se presentan supuestos testimonios de personas muertas que habían sido vistas, y que habían hecho milagros. En especial presenté el testimonio de un ministro que, según afirmó, había visto a su padre en una reunión de ministros, aunque hacia ya varios años que había muerto.

Quiero citarlo textualmente como aparece en las páginas del libro:

“En el folleto Life After Death (La vida después de la muerte), New York, Guidespost, sin fecha, aparece un articulo: ¨The Blessed Assurance¨ ( La Bienaventurada certeza), escrito por el Dr. Norman Vicent Peale, en el cual dice que cuando predicaba en una reunión metodista en Georgia tuvo una asombrosa experiencia. Al finalizar la ultima sesión, el Obispo (pastor) que presidía pidió a todos los pastores presentes en el auditorio que pasaran al frente, y cantaran a coro un antiguo y familiar himno. Yo estaba sentado en la plataforma detrás del pulpito, y los veía avanzar por el pasillo central. De pronto, entre ellos, vi a mi padre. Lo vi tan claramente como lo había visto cuando vivía. Parecía tener cuarenta años de edad, y se mostraba vigoroso y elegante. Cantaba con los demás, cuando sonrió y me saludo levantando la mano en su antiguo y familiar gesto. Por varios indudables segundos fue como si mi padre y yo estuviéramos solos en ese enorme auditorio. Luego desapareció”. ¡Que le parece!

Quiero contarle dos experiencias que tuve que comunicarles a los hermanos de la Iglesia en que fui pastor por 35 años en Caracas.

Una hermana llamada Francisca, que era maestra de Escuela Dominical y junto a su esposo llegó a pastorear un Campo Blanco local me contó lo siguiente.

Me dijo: “Hermano pastor, quiero contarle lo que me pasó en el culto del Domingo en la mañana. Por esa puerta entró mi madre, me miró y se sentó en el banco y desapareció. Mi madre tiene muchos años de muerta”.

Le dije: hermana, esa no es su mamá; esa es una manifestación de Satanás. Si usted llega a ver a su madre, reprenda en el Nombre de Jesús ese demonio; no permita que Satanás la engañe.

Tenía en la Directiva de la Iglesia un diácono llamado Roberto Hernández. Era de origen español, de buen testimonio, y murió en el Señor. En vida, este hermano había tenido una buena amistad con un unos esposos italianos, que también eran cristianos. Resultó que yo visité ese hogar y la hermana me dijo:

“Hermano pastor, quiero contarle que estando sentada aquí en el recibo comencé a orar, y le preguntaba al Señor que por qué se había llevado a Roberto, una persona tan útil en la obra. “Mi Señor, ¡Cuanto quisiera verlo y oírlo!”, dije. Cuando pronuncié esas palabras tocaron a la puerta y pregunté: ¿Quién es? Y desde afuera me respondieron ´Soy yo, Roberto Hernández´”. Cuando ella escuchó la misma tonalidad de voz del hermano sintió un miedo muy grande, pese a lo cual fue a ver quién estaba afuera. Pero no vio a nadie.

Le dije: Hermana, gracias a Dios que reprendiste y no permitiste que el diablo te engañara.

Mi hija Jemima me dijo: “Vi a mi hermano Rubén parado en la puerta”, y hacía más o menos seis meses que había muerto. Me dijo “Sentí miedo y reprendí y desapareció”.

Que tramposo y engañador es el diablo, que toma la figura de personas muertas y las pone a hablar “igualito” a como hablaban en vida. Este maligno ser y padre de mentira hasta tiene la capacidad de hacerse pasar por un ángel (2 Co. 11:14). Véase también Salmos 6:5 y Ecc. 9:5.

En los encuentros se le pide perdón a los muertos. En el programa de los encuentros, página 45, en las conclusiones, dice:

•  Reconozca sus pecados y los de sus antepasados.

•  Confiese sus pecados y los de sus antepasados.

En Ministración, página 50, se habla de entregar una hoja preparada a los encuentristas para que le hagan una carta a sus padres terrenales (no importa que estén muertos). Allí les van a expresar todo lo que han sentido hacia ellos, ya sea bueno o malo.

En Ministración, pagina 52

En la ministración que se hace después que haya fallecido el padre o la madre se lleva a los encuentristas a sacar de su corazón cualquier resentimiento o dolor en contra de su madre o padre.

Los guías pasan adelante en representación de las madres e invitándolos a pasar adelante para liberar o perdonar cualquier cosa que tengan en contra de sus madres.

En el punto 2 se refieren tanto a las madres que están vivas como a las que están muertas. A los hombres se les hace estar de pie, pero a las damas se les sienta en las piernas del guía y se les hace saber que aunque su madre esta muerta (si es el caso) deben imaginarse que están sentadas en la piernas de su madre. Entonces la guía comienza a darle consejos y cariños que no recibió estando su madre en vida.

Ministración Página 56

Después que los encuentristas llenan una hoja (que se les da para este fin) con los errores de sus padres (vivos o muertos) se les hace romperla en símbolo de perdón.

Orando al Señor por estas prácticas con los ya difuntos, el Señor me dijo: “Entre el viviente y el muerto no existe tiempo ni espacio. Los muertos no tienen memoria de lo que hicieron o hacen los vivientes, como los que están viviendo no conocen de donde están los muertos”.

Sabemos que el rico le dijo al padre Abraham en la enseñanza de Jesús: “Tengo cinco hermanos” (Lucas 16:28). Este tipo de conversación se puede dar en los que están en ese lugar, pero comunicárselo a los vivos, jamás pueden. Abraham le dijo al rico que para eso estaba la Palabra del Señor en la tierra: “A Moisés y los profetas tienen…” (Las Santas Escrituras, como también el Evangelio y las Epístolas).

A través de demonios se dan muchas comunicaciones. Como en el caso del Gadareno, quien reconoció públicamente al Señor y el del demonio que tenía la muchacha de Filipos que declaraba que el apóstol Pablo y Silas eran siervos del Dios Altísimo. También tenemos el caso de los exorcistas hijos de Esceva, quienes pretendían echar fuera demonios. En este caso, el demonio que tenía posesionada esa vida, dijo: “A Jesús conozco y se quién es Pablo; pero vosotros, ¿Quiénes sois?”

El diablo conocía a los hijos de Esceva como personas que no tenía ningún poder, pero ellos desconocían al demonio (Hch. 19:13-15; 16: 16-18).

Sobre la comunicación de los muertos con los vivos es muy clara, entre otras muchas, la siguiente Escritura : “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido” (Ecc. 9:5).

Creo que quienes se sacrifican por asistir a los encuentros son de mucha importancia por su dedicación. Pero los eventos que tienen que ver con la búsqueda espiritual de los creyentes tienen que estar limpios de todo aquello que no esté conforme a las Escrituras.

El problema es que a la palabra “encuentro” la han saturado de prácticas y creencias relacionadas con muertos, demonios (eructos, respiraciones, vómitos), maldiciones y prácticas antiguas de pecados, e igualmente con pecados presentes que ya han sido perdonados. Su significado original y bíblico ha sido cambiado por algunos movimientos, relacionándola con estas cosas raras y antibíblicas que he mencionado y muchísimas otras.

En la ya mencionada Cumbre Latinoamericana que tuvimos en Perú, alguien propuso un encuentro para todos los líderes. Tomando entonces la palabra cierto líder de un país centroamericano, dijo, más o menos, estas palabras: “Hermanos, por mi parte yo no quisiera llegar con la noticia de que se aprobó un encuentro, porque esto caería muy mal en mi país”.

En el programa de encuentro que se hizo aquí hace poco con los Lideres de Educación, fue cambiada la palabra encuentro por “Cumbre”, debido a la gran polémica que tal palabra esta causando actualmente.

La comisión que nombró el Ejecutivo estudió y evaluó la palabra encuentro y llego a la conclusión siguiente: están en la libertad de usar la palabra que deseen, siempre que esté a tono con la Biblia.

Sin embargo, debo decir que si existe una palabra que tiene relación con la búsqueda espiritual del pueblo de Dios es “Retiro”. Me parece que llena totalmente el propósito que desea Cristo con sus ministros y su pueblo. La palabra encuentro pareciera indicar que nunca hemos tenido un encuentro con Jesús. Y hasta algunos ministros se han atrevido a testificar: “Ahora si que tuve un verdadero encuentro con Jesús”. “En el encuentro nací de nuevo”. Y esto no es un invento, pues, yo he hablado con esos hermanos que se expresan así.

La palabra retiro, como esta en las Escrituras, nos recuerda a Cristo invitando a los discípulos para llevarlos a un lugar para la búsqueda espiritual (Mc. 3.7; Lc. 9:10; Jn. 6:15). Este comentario es muy personal, pero con esta interpretación no quiero decir que estoy en contra de lo acordado por el Ejecutivo en cuanto a utilizar cualquier otra palabra que sea bíblica.

MI EXPERIENCIA EN EL ENCUENTRO

Cuando expusieron el tema El Perdón, al terminar distribuyeron una hoja (“hoja clínica”, le llaman) en la que habían cerca de doscientos pecados y usted tenía que marcar con una x los que tenía. Luego se ordenó bajar la cabeza y cerrar los ojos. Sin embargo, yo me encontraba en ese momento hablando en lenguas. Cuando abrí mis ojos, unos hermanos llevaban una cruz bien grande y el expositor del tema fue ordenando a cada uno pasar, dando un clavo y un martillo para que cada quien clavara su “hoja clínica” con los pecados marcados por cada participante. Me parece que de unos sesenta presentes tan solo pasaron unos doce hermanos a clavar la tal hoja clínica. Yo seguía hablando en lenguas, y de repente el Señor me llevó así hasta el frente. Señalando la cruz, el Señor me dijo: “Esta no es mi doctrina; a mi palabra no se le puede añadir ni quitar, porque juicio vendrá”. De nuevo regresé a mi asiento, aunque dos o tres personas no entendieron lo que el Señor quiso decir. Al otro día pusieron de nuevo la cruz, y un hermano pasó para retirar su hoja. Pero en lugar de la que había clavado, habían puesto otra con textos de Isaías 53.

Una vez hablando a mi Distrito dije que el Señor nos había dado una fe sin figuras ni símbolos para creer en Dios. Cité el texto de efesios 2:8 que dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”. Añadí que esa fe que Dios nos había dado era suficiente para creer en Cristo y “verlo” como esta en la Biblia ; que esa fe es poderosa para sentir el amor de Dios y el perdón de nuestros pecados; que esa fe no involucra ojos humanos para ver las cosas que están en la Biblia , sino ojos espirituales. Les recordé las palabras del apóstol Pablo a los Corintios: “Por fe andamos y no por vista”. Que una de las grandes tragedias de la Iglesia católica había sido sacar al Cristo de la fe, poniéndolo en procesiones para que le honraran, lo que vino a ser una fe muerta en la que el Dios de la gloria no recibe gloria alguna. “…Bienaventurados los que nunca vieron y creyeron” (Jn. 20:29).

Ministración, página 37

A los encuentristas se les ubica en dirección contraria al predicador, buscando que su rostro le sea tapado por el respaldar de la silla, a fin de que no se sientan avergonzados de confesar.

El predicador estando solos les explica que levanten las manos cada vez que escuchen el pecado sexual que han cometido, leyendo luego la hoja clínica donde están todos los pecados para que se levante la mano cada vez que se nombre uno de los cometidos.

La Biblia dice: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros (Stg. 5:16).

Ministración, página 26, puntos 1 al 6:

Entregar una hoja donde los encuentristas escriban los nombres de las personas que ellos identifiquen que deben perdonar.

Los guías pasan ministrando a los encuentristas y preguntando si pudieron perdonar a todos, o a quienes olvidaron.

Entonces deben acercarse a los guías, quienes simbolizan a esas personas que ellos deben perdonar, a fin de que le digan a ellos cuanto tengan que decir a aquellas personas, y así se sientan y a libres.

Definitivamente, un guía no puede dar esa libertad, simplemente pensando que con él es que se tiene el problema. Imposible que con un simbolismo se quede libre. ¿Que dice la palabra del Señor con relación a un problema que tengo con un hermano, o con un inconverso?

Creo que si el problema es con un inconverso, lo que hay que hacer es pedirle perdón al Señor, y no guardarle rencor sino amarlo como manda la Escritura (Mateo 5. 43,44). En cuanto a los hermanos, el Señor estableció que debe “dejar la ofrenda en el Altar” y reconciliarse; después traer la ofrenda (Mt. 5:22-24; 18:15-18; 1Co. 5.3-5). Porque la reconciliación tiene que ser personalmente y no en forma de simulacro. No puede existir sustitución posible.

Ministración, página 30, punto 2.

Con un espejo, cada guía pasa por su fila para que uno por uno que se mire y vea lo que es, lo que vale y lo hermoso que lo creó Dios. Esta terapia es para levantarle la estima, hablarle del valor que Dios le ha dado.

Hermanos, el tratar de ayudar al encuentrista a levantar su estima con tan solo hacerle mirar en un espejo, creo que es engañarle. La fe nada tiene que ver con mirarse en un espejo. Ella te dice que eres hijo de Dios, que eres rey, que eres Sacerdote. Si eres capaz de creer esto, por la fe te darás cuenta quién eres, por cuanto te estás mirando en el espejo de su bendita palabra (2 Co. 3:18; 1 Co. 13:12)

En el encuentro se utilizaron otras cosas, como el aceite en las manos para colocarlas en los órganos genitales buscando ser libre de las enfermedades y “maldiciones”.

A las mujeres se les entrega una muñeca, un cintillo, un anillo. Se les celebran los quince años a las hermanas que, cuando los cumplieron, no se los celebraron. Dentro de estas prácticas una hermana quedó en estado de regresión hablando como una niña.

A los hombres les celebran (en otros encuentros en que yo no he estado) el primer año de su nacimiento. Les dan un carrito para que se pongan a jugar y puedan recordar su infancia, en la que no tuvieron oportunidad de hacer tal cosa.

El Señor me enseño algo muy importante en cuanto a lo que el hizo con nuestros pecados, y he tenido la oportunidad de preguntarle al respecto a los ministros, muchos de los cuales han contestado mal la pregunta. La pregunta es: “¿El Señor borró la historia de sus pecados?” Muchos me han dicho que sí. Pero en realidad, el Señor no borró la historia de mis pecados, ni de ningún cristiano; lo que hizo fue perdonar los pecados de la historia. Yo pude entender esto cuando el Señor me hizo recordar cuando tenía cinco años y me robaba unos huevos de mi vecino. Me dijo: “Esa historia te la perdoné, como toda la historia que tú recuerdes de lo que fuiste”. ¡Gracias a Dios que tan solo quedaron las cicatrices de lo que yo había hecho antes de venir a Cristo!

¿Que pasa cuando a una persona la conducen al pasado, le hacen recordar los pecados que el sabe que hizo, y lo hacen sentirse culpable de pecados que ya están perdonados y borrados con la sangre de Jesucristo? El Señor dice que aunque yo recuerde la historia de mis pecados que fueron perdonados, el no los recuerda porque los echó a los profundo de la mar y ya no se acuerda más de ellos (Is. 43:25; Jer. 31:34; Ez. 36:16; Is. 38:17)

LA PIÑATA

En el encuentro se usa una piñata, o cualquier otra cosa que sirva para el propósito que se busca. Por ejemplo, a la piñata se le pinta y se le escriben cosas como pintar al diablo, y se utiliza como un símbolo de victoria sobre Satanás cuando el encuentrista piensa que le esta dando palos al diablo.

Creo que este ritual lo único que sirve es para que el diablo ría a carcajadas, burlándose como el lo sabe hacer. El Padre celestial tan solo ha puesto una única manera de gobernar al diablo y hacerlo retroceder. Es usando el nombre de Jesús; hacer cualquier otra cosa es mostrar estar engañados por el espíritu de las tinieblas.

Una “hermana” en caracas usa un machete, o unas tijeras imaginadas para cortar los espíritus inmundos. Haciendo como que corta con una tijera desde la cabeza hasta los pies, piensa que está cortando todo demonio que trate de atormentar o posesionarse de una persona. Practicando uno de esos ritos, un día que su esposo se sentía mal empleó un imaginario martillo golpeando la cama para de esa forma herir a los demonios para que se fueran.

Otra “hermana” usaba una almohada cuando un hermano le decía que tenía odio hacía el pastor. Le entregaba la almohada al hermano y lo llevaba hasta una pared con ella para que la golpeara, a fin de que se hiciera cuenta de que era al pastor que golpeaba y quedara libre.

En Valencia (Estado Carabobo), una iglesia buscó una pequeña roca y la puso en el altar, la ungieron con aceite y después le dijeron a los hermanos que pasaran y pusieran sus manos en ella a fin de recibir la unción.

Fui a un culto de la Oración Fuerte del Espíritu Santo. Ese día iban a repartir “la llave milagrosa”. Fui con mi hijo, que es pastor. El pastor local predicó de Moisés como un gran siervo que se había sacrificado en Egipto, como también en el desierto. Al terminar el mensaje, dijo: “Yo hoy me he vestido todo de negro, porque lo negro representa luto, dolor, angustia, tristeza”. Añadió que él quería identificarse con el pueblo, sus tristezas y angustias, y que llevaría ese luto por 40 días. Y declaró: “Yo como pastor me sacrifico, pero ustedes como ovejas tienen también que sacrificarse en la aplicación del mensaje”. Les pidió que se sacrificaran con 300.000 bolívares para el día que él se quitara el luto. Me dio gran dolor ver a los hermanitos pasar; y déjeme decirle que era un día martes y aquel templo grande estaba casi lleno. Después repartieron una llave. Me paré, y ya cuando iba saliendo me dijo un guía que por qué no esperaba la oración del pastor por la llave milagrosa.

Pacto de Silencio

En el encuentro se hace un Pacto de Silencio. O sea, que a los asistentes se les prohíbe decir lo que se dice y se hace. Nada de grabadores, cámaras fotográficas, ni filmadoras. Dicen que lo hacen para motivar a otros para que asistan.

La asistencia de cada miembro es obligatoria, pués, si se niegan a hacerlo quiere decir que no están con la “visión”, razón suficiente para irlos marginando en la iglesia.

Los líderes de los encuentros proclaman que todos los que asisten regresan “con una nueva visión” que no tenían antes.

¿Por qué hay hermanos no quieren ir? En la mayoría de los casos, son hermanos que poseen buen fundamento bíblico y no quieren ir porque escuchan que allí se hacen prácticas no respaldadas por la Palabra de Dios. Y tienen razón, porque yo que fui a uno comprobé que sí hay muchas cosas no acordes con la Palabra del Señor.

Una película que tuve la oportunidad de ver en mi casa trataba sobre mafiosos que requerían entre ellos mantener un pacto de silencio. Creo que ahí cuadran muy bien tales palabras, pero ni remotamente para ser usadas en Pueblo del Señor.

¿Porqué depender de cuestionables estrategias humanas para obligar a los hermanos a ir a un encuentro? Creo que es quitarle o restarle valor a lo que aseguran que Dios hace en los encuentros. Si allí el Espíritu Santo esta haciendo grandes cosas, ellas se constituyen en propaganda Divina para que nadie desee dejar de asistir y ver la Obra del Espíritu. Si tal es el caso, en vez de esconder las grandes y poderosas obras de Dios, proclamémoslas cumpliendo lo que el Señor nos enseña en su Palabra: “¿Ac aso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?” (Mr. 4:21).

La Visión de Dios a Ezequiel

Amados consiervos en el Señor: permitamos que Dios nos muestre como le mostró a Ezequiel lo que hacían los ministros en el templo.

Es increíble lo que nos narra Ezequiel acerca de lo que Dios le mostró cuando le llevo a Jerusalén para que viera las cosas que hacía su pueblo. Ese pueblo que había sacado de la esclavitud en Egipto, lo había hecho caminar en medio del mar, lo preservó en el desierto dándole comida, ropa, salud y seguridad con una nube como techo día y noche. Olvidándo todo esto, sin embargo, ahora abrazaban prácticas de procedencia pagana.

“Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso. Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.

Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos. Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz. Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas. Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente. Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí?” (Ezequias 8:8-17)

En el encuentro el Señor me guió a nombrar una Comisión del mismo Ejecutivo para que hiciera un análisis del ya realizado, de lo que convenía y de lo que era necesario eliminar.

La Comisión hizo el estudio y lo trajo a una reunión del Ejecutivo, donde se discutió y se aprobó cuáles cosas pueden hacerse y cuáles eliminarse. Helas aquí a continuación.

Decisiones de la Comisión nombrada

He aquí las decisiones tomadas por la comisión que se nombró en el Ejecutivo (aprobadas por éste) evaluando el encuentro al cual asistió.

•  La palabra encuentro no será exclusiva para identificar el programa. Se puede usar la palabra RETIRO u otro nombre, siempre que este identificado con la Biblia.

•  Corregir el tema que esta relacionado con Nahaman (General Sirio) por cuanto éste esta dirigido a nuevos creyentes y Nahaman no lo era.

•  Corregir la primera hoja que se entrega para ser llenada en el tema de Nahaman el leproso, por cuanto en ella se incluye al ministerio y la familia.

•  Eliminar el 50% de las hojas clínicas.

•  Eliminar todos lo relacionado con maldiciones generacionales.

•  Prohibir la imposición de manos ciertas partes del cuerpo (consagración de órganos sexuales)

•  Eliminar la “piñata del diablo”, u otra práctica que tenga que ver con este uso.

•  Eliminar toda práctica y contenido temático que traiga confusión en los participantes y que de una manera evidente contradiga la doctrina bíblica.

•  Eliminar la muñeca y el carrito para que en su lugar se use la imposición de manos.

•  Eliminar el abuso en la interpretación alegórica en los temas expuestos.

•  Eliminar todo halo de misterio o secreto dentro de la promoción, práctica y desarrollo de los encuentros, incluyendo el “pacto de silencio” y la restricción a los materiales, manteniendo el elemento sorpresa en los participantes.

•  Eliminar el “pacto de silencio”.

•  Moderar la adoración en el encuentro y la llegada a la iglesia después de concluido éste.

•  Eliminar la cruz y su “hoja clínica”.

•  Eliminar la “carta” a los muertos y el sentar en las piernas de los guías o quienes fueren, a los encuentristas, para hacerles sentir que están sentados en las piernas de sus padres, aun estando muertos.

•  Que la cuota a cobrar en los encuentros sean accesibles para hermanos de bajos recursos y que no se use como medio de lucro.

CONCLUSIONES

1.- Se puede continuar con los encuentros o retiros, como mejor les guste, pero antes hay que redefinirlos en su praxis y filosofía.

2.- No existe un antes y un después de un encuentro. Solo existe un antes y un después de aceptar a Jesucristo como único y suficiente Salvador.

3.- El retiro o encuentro puede considerarse como parte de la santificación progresiva del creyente.

Se nombro una comisión del Presbiterio que supervisará los programas que contienen los encuentros, para de esta manera mantener vigilancia permanente, a fin de que se cumpla lo que se aprobó y estar alerta ante posibles errores que pudieran cometerse.

Nota: El uso de la sal, eructos, vómitos y otros por el estilo lo consideramos contrarios al principio bíblico, por lo cual esta prohibido en nuestra organización.

Ministros: salvemos el cuerpo de Cristo de las cosas que desfiguran el rostro del Señor en el creyente.

Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso. No andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. (2 Corintios 4:2)

Rvdo. Eliodoro Mora Méndez

 
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